Una noche en la eternidad

=24.04.07=
Una noche en la eternidad…
Era una noche lluviosa. El cielo estaba lleno de estrellas y de truenos que de vez en cuando caían iluminando la ciudad. La noche era refrescante…lo cual un pelinegro agradecía eternamente…ya que el tormentoso calor de mediados de primavera no era muy de su agrado.
Aunque se puso a pensar detenidamente y después de buen rato se dio cuenta de que era bastante irreal todo eso…ya que donde el vive no son muy seguidas las lluvias de ese tipo…y mucho menos en plena primavera. En ese mismo momento empezó en su casa a sonar una leve melodía…era la de su canción favorita.
Una canción hermosa….pero a la vez triste, los dos sentimientos fusionados en una sola canción. La cual era acompañada de voces, las cuales llenaban al que la escuchara en una atmósfera de incontable tristeza y sobre todo de una soledad indescriptible.
Antes de que la canción terminara, sonó el teléfono. El pelinegro casi corrió hasta donde estaba el teléfono, esperando que fuera la persona que el deseaba que fuera. El pelinegro contesto.
- Hola- dijo amablemente el pelinegro
- Hola, Μόνο- contesto al saludo la voz de una mujer…la cual expresaba terror
- Pero…por que me hablas Tristesse
- No tengo tiempo para darte explicaciones, solo te llame para pedirte que nos veamos en nuestro lugar, el lugar donde nos conocimos por primera vez, hace un año
- Pero….-intento decir Μόνο, pero Tristesse ya había colgado
Μόνο se quedo paralizado, casi petrificado con el teléfono en mano. No sabia que hacer, no tenia idea de a quien pedirle ayuda, lo único que sabia era que tenia miedo. Μόνο giro sobre sus talones, para ver hacia su reloj de mesa. Este marcaba las 8:45 pm.
Velozmente se dirigió a su clóset. Agarro la primera chaqueta que encontró y se la puso por encima de su camisa negra con botones plateados con un estampado de una cruz también plateada. Sin decir nada a nadie salió como un rayo de su casa, suplicando por que Tristesse estuviera bien.
Corrió durante casi veinte minutos. Era un parque, muy cerca de su escuela. Busco con la mirada a Tristesse, pero no la veía por ninguna parte. Siguió caminando por casi toda la extensión del parque, sin encontrar a la muchacha por la cual había ido.
Empapado, sucio y exhausto se recargo sobre un árbol. El cual con el contacto lo reconoció inmediatamente. Se incorporo inmediatamente y lo vio. Estaba frente de el, majestuosamente. Era un árbol muy vejo, con grietas en todo su tronco. Un árbol seco, sin hojas ni flores. El clima que había en ese momento, acompañado de la luna llena y de aquel árbol hacia que fuera una noche tenebrosa.
El ruido de unos pasos destruyendo ramas y hojas de los árboles rompió el silencio que reinaba en aquel parque. Μόνο volteo para ver si era la muchacha por la cual estaba esperando. Efectivamente, el rostro lleno de gotas de lluvia, las cuales no le quitaban lo hermoso a Tristesse por fin había aparecido.
- Tristesse me alegra ver que estas bien
- Calla Μόνο, la que se alegra de todo esto soy yo, no sabes lo feliz que me hacer el ver que estas aquí, el que hayas acudido a mi llamado
- No entiendo, pero será mejor que todo quede claro, solo vine por que quería estar seguro de que estabas bien y como ya estoy seguro, pues solo queda retirarme
Μόνο se dio la vuelta sin verla por ultima vez ya que el no lo sabia. De pronto se escuchó como algo metálico salía de los bolsillos de Tristesse. Se paralizo al instante, esperando que en cualquier momento recibiera el golpe del objeto metálico atravesando su espalda.
-  ¡TRISTESSE!- grito con susto el pelinegro- ¿Que estas intentando hacer?
Los rayos empezaron a iluminar los senderos del parque. Las gotas de lluvia comenzaron a caer con mayor fuerza. Esa imagen quedaría en sus mentes por el resto de esa noche. De pronto el tiempo se detuvo, como si estuviera esperando a que aquella situación terminara de una vez.
- Si no vuelves hasta aquí, te juro que degollare mi cuello - le advirtió la pelirroja apuntando en dirección de su garganta  con un cuchillo de un tamaño considerable.
Sin pensarlo dos veces Μόνο comenzó a caminar lentamente hacia Tristesse. Al ver que el pelinegro se acercaba lanzo el cuchillo lejos de ambos. La muchacha simplemente se lanzo a los brazos de Μόνο. Este le respondió con un abrazo caluroso y amistoso.  Casi se caen sobre el árbol sin ramas.
Entre lágrimas, Tristesse saco un pequeño cuchillo de su bolsillo, con la mayor precaución posible. De pronto escucho unas palabras hermosas provenientes de Μόνο
- Nunca….nunca intentes morir…por favor
- Perdóname…..yo te amo
- Pero nuestro amor término hace mucho….solo el recuerdo queda de aquellos días
- Perdóname por esto, pero esta es nuestra noche en la eternidad- dijo como despedida
El muchacho se quedo boquiabierto. Sentía que las fuerzas lo abandonada. Los ojos le pesaban. Con su último suspiro se quito a la pelirroja de encima, se toco con su mano derecha la parte de la espalda, en la cual sentía el dolor, acompañado de una sensación de calor.
Puso su mano a una pequeña distancia de sus ojos para verla detenidamente. Era sangre, su sangre la cual emanaba de una gran abertura en su espalda. Vio directamente a los ojos de Tristesse. El muchacho se estampo contra el árbol, cayendo lentamente hasta chocar con las raíces y hojas caídas de aquel árbol.
La pelirroja asustada se acerco al árbol. Y lo vio, llena de terror hecho un grito ensordecedor. Lo que le había provocado aquella terrible sensación, fue el ver la silueta de la mano derecha de su amado posada en el tronco del árbol. Era totalmente roja, era de sangre. Era la sangre de Μόνο.
Entre un mar de  lágrimas, la pelirroja agarro fuertemente el cuchillo, con el cual comenzó a cortar sus venas. Lleno de dolor y de tristeza, pero sobre todo de amor. Amor por el pelinegro Μόνο. Con la sangre que salía de su herida en la superficie del brazo izquierdo, con dificultad lleno de sangre su mano derecha. Se acerco al árbol y puso firmemente su mano ensangrentada.
- Hace un año nos conocimos aquí…- Tristesse atravesó con el cuchillo su espalda.
Un alarido de dolor salió de su boca por última vez. El chuchillo cayó de sus manos. Y lentamente su cuerpo comenzó a precipitarse hacia el piso. Cayendo a un lado de Μόνο. Al menos sus cuerpos estarían unidos por esa noche, una noche en la eternidad.

× Daniel ×

3 respuestas para “Una noche en la eternidad”

  1. Vero opina:

    Me confundieron mucho los detalles, en general me gustó, pero supongo que eso se gana Movo por ceder al llamado de la locura, de ahi hay que aprender que cuando uno corta de tajo significa no volver jamás o la historia termina en drama.

    Las historias donde la gente muere “por amor” nunca se me han hecho romanticas, las considero más bien un acto cobarde… si de verdad quieren morir lentamente, en agonía y por amor…. dejen de comer y de beber …… me enojé mmm sorry.

  2. juan borges opina:

    me encanta su blog,los espero x el mio

  3. Japi opina:

    Tienes que hacer que tu set de caracteres sea UTF8 para que sea vean bien los acentos…

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