soneto en tu río

Tu aliento fecundo en mí revoca
el pasado llevándose la escoria
anhelando la noche perentoria,
sin dioses ni leyes mi pecho invoca.

Una pierna vencida, leve toca
el calor de caderas en victoria,
es temblor disolviendo la memoria:
tu lengua madurándose en mi boca.

Envuelta en ti, siguiendo los sentidos
haciendo así la vida estremecida
que años atroces fue más que vacío.

Sí, tengo el pensamiento retorcido,
mas la sangre ebulle al cerrarse el día:
nado en tu voz, haciéndome en tu río.

Participa