Enviado del más allá por: :::Arjé:::

Callada, la hoguera de su mano reza
la oración fecunda del misterio;
frente a frente el hombre y el espejo
anuncian los demonios y el ingenio.

La luna que vigila
se arroja disipando el sollozo y el bostezo.
Siente entonces cómo trepan las palabras a su signo
como puente tendido ante el reflejo,
siente cómo hierven los deseos y las cadenas
cómo flotan las amapolas en delirio
cómo danza la simiente de lo inmenso.

Cenizas de fantasmas
animados por el viento sonámbulo
rondan dolientes los pasillos,
le acarician los dedos,
le sangran un canto conocido.
Entre líneas e incendios
emerge ya la desnuda fugitiva
inflamando el universo las arterias el lenguaje
con el opio del alma: la poesía.

Una respuesta para “”

  1. Angelgris opina:

    No hay duda: no hay opio mejor que el de la poesía. Y más si es como esta, oscura, preciosista, y bien construida, sobretodo el ritmo. Perfecto.

    Un saludo

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